Pasa casi desapercibido hasta que algo le pide trabajar a fondo. Y sin él, ni podrías digerir una comida ni tu nivel de azúcar se mantendría estable.
El páncreas vive escondido detrás del estómago, tumbado en horizontal en la parte alta del abdomen, entre el duodeno (la primera parte del intestino delgado) y el bazo. Es una glándula alargada y aplanada, de unos 12 a 15 centímetros, con aspecto granulado, como de racimo. Se divide en cabeza (la parte más gruesa, encajada en la curva del duodeno), cuello, cuerpo y cola. No es un órgano vistoso, pero hace dos trabajos completamente distintos a la vez: fabrica potentes jugos digestivos y fabrica las hormonas que mantienen estable tu glucosa.
Cada pieza de este órgano existe porque resuelve algo concreto.
Algunas de las enzimas del páncreas están hechas para cortar proteínas — y el propio páncreas está hecho de proteínas. Para no digerirse a sí mismo, las fabrica en versión "apagada", inactiva, y solo se encienden de verdad al llegar al duodeno, lejos de donde se fabricaron.
Lo que sale del estómago viene empapado en ácido, y las enzimas del páncreas trabajan mal en ese ambiente. Por eso el páncreas envía al duodeno un chorro de bicarbonato —una sustancia que también se usa en algunos antiácidos— que apaga el ácido antes de que las enzimas se pongan a trabajar.
Los jugos del páncreas viajan por conductos muy finos hasta el duodeno. Para que no se espesen por el camino, se les añade agua y sales, y la mezcla llega fluida. Justo al final, en la mayoría de las personas, el conducto del páncreas se une al que trae la bilis del hígado, y los dos desembocan juntos en el duodeno.
Esta es la otra cara del páncreas, la que ya conoces si leíste "Insulina y glucosa": unos pequeños grupos de células liberan insulina cuando la glucosa sube y glucagón cuando baja — directamente a la sangre, sin pasar por el intestino. Y aquí va un dato que sorprende: de todo el páncreas, apenas un 1-2 % del tejido se dedica a esta función; el resto, casi el órgano entero, está ocupado fabricando jugo digestivo. Algo tan decisivo depende de una porción diminuta.
La mayor parte del páncreas (su función exocrina) fabrica jugo digestivo y lo envía al duodeno por conductos. Una parte pequeña, repartida en racimos microscópicos (su función endocrina), libera hormonas directamente a la sangre. Son dos sistemas de entrega distintos, puerta con puerta dentro del mismo órgano.
Cada vez que comes, el páncreas resuelve estos cuatro problemas sin que te enteres.
¿Algo que no hayas entendido, o que te gustaría comprender mejor? Pregunta con tus propias palabras.
En "Entender" viste cuatro problemas resueltos. Aquí vemos los mecanismos exactos — y por qué uno de ellos es, para el propio órgano, una cuestión de supervivencia.
Las enzimas que cortan proteínas —las más peligrosas para un órgano hecho de proteínas— no salen del páncreas listas para actuar. La principal, la tripsina, sale como tripsinógeno: una versión con el seguro puesto. Solo cuando llega al duodeno, una enzima de la pared intestinal le quita ese seguro y la enciende.
Esa primera tripsina activa enciende a su vez a las demás enzimas que cortan proteínas: una reacción en cadena que solo debe empezar en el lugar correcto. Y como segundo seguro, junto a las enzimas viaja una proteína "freno" que detiene la tripsina si se encendiera antes de tiempo.
Curiosidad: Fabricar y empaquetar estas enzimas es trabajo de célula de manual: los ribosomas las construyen, el retículo las pliega y el aparato de Golgi las empaqueta en gránulos listos para enviar — la misma cadena de montaje que viste en "La célula".
¿Cómo se fabrican y se empaquetan las proteínas dentro de una célula?Mundo celular · La célulaTérminos para ir más allá: zimógeno, tripsinógeno, enteropeptidasa, inhibidor de tripsina (SPINK1), gránulos de zimógeno.
Unas células que recubren los conductos del páncreas fabrican un líquido rico en bicarbonato, una sustancia que neutraliza ácidos. Al mezclarse en el duodeno con lo que llega del estómago, sube el pH del contenido hasta un punto en el que las enzimas del páncreas sí pueden trabajar bien.
Y lo hace sin que nadie tenga que dar la orden: cuando el contenido ácido llega al duodeno, las propias células del intestino lo detectan y liberan una hormona (la secretina) que viaja por la sangre hasta el páncreas y le pide más bicarbonato. El ácido mismo es la señal de alarma que activa su antídoto.
Curiosidad: Hay investigadores que defienden que parte de ese bicarbonato se gasta dentro del propio órgano, neutralizando el ácido que las células del páncreas liberan al secretar sus enzimas, mucho antes de llegar al duodeno.
Términos para ir más allá: bicarbonato, células ductales, secretina, pH.
La secreción del páncreas no es solo enzimas y bicarbonato: lleva también mucha agua, que mantiene todo el conjunto fluido mientras recorre los conductos hasta el duodeno.
Todos esos conductos pequeños desembocan en uno principal que recorre el páncreas a lo largo hasta la cabeza. Allí, en la mayoría de las personas, se une al conducto que trae la bilis del hígado, y ambos desembocan juntos en el duodeno por un pequeño punto de salida llamado ampolla de Vater, protegido por un anillo muscular que regula el paso.
Curiosidad: Ese punto de unión es también un lugar vulnerable: un cálculo biliar que se atasca justo ahí puede bloquear a la vez la salida de la bilis y la del jugo pancreático, aunque el problema haya empezado en otro órgano. De hecho, los cálculos biliares figuran entre las causas más frecuentes de pancreatitis aguda.
¿De dónde viene la bilis?Órganos · HígadoTérminos para ir más allá: conducto pancreático principal (de Wirsung), conducto accesorio (de Santorini), ampolla de Vater, esfínter de Oddi, páncreas divisum.
Repartidos entre el tejido exocrino hay pequeños grupos de células —los islotes de Langerhans— que funcionan de forma completamente distinta al resto del páncreas: en vez de enviar su producto por un conducto, lo liberan directamente a la sangre. Ya viste el mecanismo completo en "Insulina y glucosa"; la pieza que añade este tema es dónde ocurre físicamente: dentro del mismo órgano que fabrica el jugo digestivo, pero por una vía completamente aparte.
Curiosidad: Un páncreas humano tiene del orden de millones de islotes, y cada uno está rodeado de una red de capilares mucho más densa que la del resto del órgano — la mejor manera de soltar sus hormonas directamente a la sangre.
Términos para ir más allá: islotes de Langerhans, células alfa y beta, glucagón, somatostatina.
Muchos problemas del páncreas se entienden mejor sabiendo cuál de estos mecanismos dejó de funcionar. Tres ejemplos, a modo de mapa:
Términos para ir más allá: pancreatitis aguda, insuficiencia pancreática exocrina, diabetes.
Lo que debería quedar después de "Profundizar":
El páncreas pasa desapercibido hasta que falla uno de sus mecanismos; conocerlos ayuda a entender por qué importan.
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Trypsin in pancreatitis: The culprit, a mediator, or epiphenomenon? Gratuitoen inglés
DOI: 10.3748/wjg.v30.i41.4417
Pancreatic ductal bicarbonate secretion: challenge of the acinar acid load Gratuitoen inglés
DOI: 10.3389/fphys.2011.00036
Molecular Mechanisms of Pancreatic Bicarbonate Secretion Gratuitoen inglés
pancreapedia.org
Anatomy, Abdomen and Pelvis, Pancreas Gratuitoen inglés
NCBI Bookshelf: NBK532912
Para los cálculos biliares y la pancreatitis, véase también la referencia del bloque 1.
Structure of Islets and Vascular Relationship to the Exocrine Pancreas Gratuitoen inglés
DOI: 10.3998/panc.2017.10
Véase la referencia del bloque 1.
Anatomy, Abdomen and Pelvis, Pancreas Gratuitoen inglés
NCBI Bookshelf: NBK532912
Pancreas (currículo de radiología gastrointestinal) Gratuitoen inglés
meddean.luc.edu
Pancreapedia: Exocrine Pancreas Knowledge Base Gratuitoen inglés
pancreapedia.org