Cubre tu piel, tapiza tus pulmones y tu intestino y forma tus glándulas. Es el tejido que pone fronteras, y cada frontera tiene un trabajo distinto.
Tu cuerpo necesita separar espacios sin aislarlos del todo. Tiene que proteger, absorber, fabricar y soltar sustancias, filtrar, y dejar pasar unas cosas mientras frena otras. Gran parte de ese trabajo lo hace el tejido epitelial.
En muchos tejidos, como el hueso o el cartílago, hay mucho material entre las células. En el epitelio ocurre lo contrario: las células están muy juntas y unidas entre sí, y forman láminas continuas, casi sin nada entre ellas.
Está en más sitios de los que parece. El epitelio cubre superficies y tapiza cavidades y conductos. Forma la epidermis de la piel, reviste el tubo digestivo y las vías respiratorias, forma los túbulos del riñón, recubre por dentro los vasos sanguíneos y es la parte esencial de muchas glándulas. Hay un detalle sorprendente: el tubo digestivo, de la boca al ano, está dentro de ti, pero lo que hay en su interior sigue estando, en cierto modo, fuera. Es un túnel que te atraviesa, y la comida no entra de verdad en tu cuerpo hasta que cruza el epitelio que lo tapiza.
No existe un único "epitelio del cuerpo". Su estructura cambia mucho según el lugar. Cuando decimos tejido epitelial hablamos de una familia de tejidos que comparten una organización básica, no de una lámina idéntica repetida por todas partes. Esa organización básica es siempre la misma: células muy unidas, apoyadas sobre una capa fina de soporte, la membrana basal, y con tejido conjuntivo debajo.
Cada diseño de epitelio existe porque resuelve algo concreto.
Una pared completamente cerrada protegería muy bien, pero no te dejaría comer, respirar, absorber agua ni eliminar desechos. Un colador dejaría pasar de todo, también microbios y sustancias dañinas. El epitelio resuelve ese dilema con dos recursos: células muy unidas, que sellan los huecos entre ellas, y membranas que eligen qué dejan pasar y qué no. Es lo que se llama permeabilidad selectiva. Así separa dos espacios y, a la vez, regula el intercambio entre ellos. Ese cierre tiene grados: hay epitelios casi herméticos, como el de la vejiga, y otros que dejan pasar bastante agua e iones entre sus células, como el del intestino delgado (lo verás en el bloque 5).
Curiosidad: la palabra "epitelio" engloba diseños muy distintos. El revestimiento de un alvéolo pulmonar tiene que ser finísimo, de apenas dos o tres diezmilésimas de milímetro en buena parte de su superficie, para que los gases lo crucen. La epidermis, en cambio, necesita resistencia. Los dos son epitelios, pero resuelven problemas opuestos.
¿Cómo es la barrera más fina del cuerpo?Órganos · PulmonesLa forma de la superficie cambia porque cambia el problema que tiene que resolver. Donde hay que dejar pasar gases, el epitelio es finísimo; donde hay roce, se apila en capas; donde hay que absorber, multiplica su superficie; y donde hay que limpiar, se cubre de cilios. Los cuatro problemas que siguen son esas variaciones.
Donde el desgaste es fuerte, como en la piel, la boca o el esófago, el epitelio se apila en muchas capas. Las de abajo se dividen y las de arriba se van gastando y desprendiendo, como un taco de hojas al que se añaden hojas por debajo mientras se arrancan por arriba. En la piel, además, las células de la superficie se llenan de una proteína resistente, la queratina, y forman una capa seca que frena el roce y la pérdida de agua. Y en la vejiga hay un epitelio especial, el urotelio, que cambia de forma: sus células se estiran y se aplanan cuando la vejiga se llena, y recuperan su forma cuando se vacía.
Las células del intestino o del riñón no son iguales por arriba que por abajo. Tienen una cara que mira hacia el interior del órgano y otra que mira hacia la sangre, y cada una lleva sus propias "puertas", las proteínas de transporte. Así pueden recoger una sustancia por un lado y soltarla por el otro. A esta organización se la llama polaridad. En el intestino, además, la cara de arriba se pliega en prolongaciones microscópicas, las microvellosidades, que multiplican la superficie de absorción.
En la tráquea y los bronquios, muchas células tienen en su superficie unos pelillos móviles, los cilios, unos doscientos por célula. Baten de forma coordinada, entre diez y veinte veces por segundo, y empujan la capa de moco, con el polvo y los microbios atrapados, hacia la garganta, donde se traga o se expulsa. También hay cilios móviles en las trompas uterinas, donde ayudan a desplazar el óvulo.
Muchos epitelios sufren un desgaste continuo. Si sus células no pudieran reemplazarse, una pequeña lesión acabaría convirtiéndose en un agujero permanente. Por eso, en numerosos epitelios hay células madre o progenitoras capaces de dividirse y generar células nuevas, que maduran, hacen su trabajo y acaban desprendiéndose. La velocidad de renovación no es igual en todos los sitios, y puede cambiar con la edad, con una lesión o con una enfermedad.
Curiosidad: el epitelio intestinal se renueva con una rapidez extraordinaria comparado con la mayoría de los tejidos: sus células de absorción se sustituyen, de media, en unos tres a cinco días. Esa velocidad tiene sentido, porque está sometido sin descanso a roce, enzimas, microbios y un contenido químicamente muy variado.
El epitelio no solo separa: también fabrica y libera sustancias. Las glándulas exocrinas sueltan sus productos hacia una superficie, a menudo a través de un conducto: es el caso del sudor, la saliva o muchas secreciones digestivas. Las glándulas endocrinas liberan hormonas al líquido que rodea a las células, desde donde pasan a la sangre. No usan ningún conducto.
Los epitelios no tienen vasos sanguíneos propios. Reciben el oxígeno y los nutrientes por difusión desde el tejido conjuntivo que tienen justo debajo, que sí está lleno de vasos. Por eso un arañazo que solo levanta la epidermis no sangra. Si aparece sangre, es que la herida ha llegado más abajo, a la dermis, que es tejido conjuntivo.
El epitelio es el tejido de las fronteras inteligentes: separa espacios, pero cambia su diseño para proteger, intercambiar, mover o fabricar según lo que necesite cada órgano.
¿Algo que no hayas entendido, o que te gustaría comprender mejor? Pregunta con tus propias palabras.
En "Entender" viste seis problemas y sus soluciones. Aquí miramos las piezas por dentro: cómo se orienta una célula, cómo se une a sus vecinas, cómo se clasifica un epitelio y qué pasa cuando su arquitectura cambia.
Tres caras distintas. Las células epiteliales suelen mostrar polaridad. La cara de arriba, el dominio apical, mira hacia la luz de un órgano o hacia el exterior. Las caras de los lados, el dominio lateral, están en contacto con las células vecinas. Y la cara de abajo, el dominio basal, se apoya en la lámina basal.
La polaridad organiza el transporte. Esta distribución permite colocar proteínas diferentes en cada cara. Una célula del intestino, por ejemplo, capta la glucosa por su cara apical con un transportador y la suelta por su cara basal con otro distinto, camino de la sangre. La polaridad no es decoración: es lo que hace que el transporte tenga un sentido.
La lámina basal y la membrana basal. El epitelio se apoya sobre la lámina basal, una capa muy fina de matriz extracelular hecha sobre todo de colágeno de tipo IV y de unas proteínas llamadas lamininas. Junto con una capa de fibras del tejido conjuntivo que tiene debajo, forma lo que en histología se suele llamar membrana basal. Sirve de soporte y de anclaje, y en algunos órganos también de filtro: en el riñón, por ejemplo, forma parte del filtro que separa la orina de la sangre.
Sin vasos propios. Los epitelios carecen, en general, de vasos sanguíneos. Reciben el oxígeno y los nutrientes por difusión desde el tejido conjuntivo vascularizado que tienen debajo. Esa cercanía es esencial: el epitelio y el conjuntivo trabajan siempre en pareja.
Curiosidad: el hepatocito, la célula principal del hígado, también es una célula epitelial polarizada, aunque no forme una lámina plana. Una de sus caras mira a la sangre, de la que recoge y a la que entrega sustancias, y otra mira a unos canales finísimos, los canalículos biliares, en los que vierte la bilis.
Términos para ir más allá: polaridad apicobasal, dominio apical, dominio lateral, dominio basal, lámina basal, membrana basal, colágeno de tipo IV, lamininas, epitelio avascular, difusión, transporte vectorial.
Las células de un epitelio no están simplemente pegadas. Las unen varias clases de "costuras", cada una con su trabajo. Si recorremos el borde entre dos vecinas de arriba abajo, encontramos estas:
Unión estrecha: sellar. Justo debajo de la superficie, las membranas de las dos células se juntan tanto que cierran el espacio entre ellas. Así controlan lo que pasa entre célula y célula y, además, impiden que las proteínas de la cara apical se mezclen con las de los lados. Las forman proteínas como las claudinas y la ocludina.
Unión adherente: sujetar. Un poco más abajo, un cinturón continuo une a cada célula con todas sus vecinas. Por dentro está enganchado a filamentos de actina, una parte del esqueleto de la célula. Sus proteínas de unión son las cadherinas.
Desmosoma: resistir. Son puntos de unión muy fuertes, como remaches, anclados por dentro a filamentos intermedios, que en los epitelios son queratinas. Reparten los tirones entre muchas células. Abundan en los tejidos que sufren tensión, como la piel o el músculo del corazón.
Unión comunicante: comunicar. Son grupos de pequeños canales que conectan el interior de dos células vecinas y dejan pasar iones y moléculas pequeñas. Están formados por proteínas llamadas conexinas. Ojo: comunican el interior de una célula con el de su vecina, pero no abren un paso entre el exterior y la sangre. Esa puerta la siguen vigilando las uniones estrechas.
Hemidesmosoma: anclar. Es como medio desmosoma: en lugar de unir dos células, ancla la cara basal de la célula a la lámina basal, mediante proteínas llamadas integrinas.
Curiosidad: las uniones comunicantes son las mismas que permiten que las células del corazón se pongan de acuerdo y latan como si fueran una sola.
Términos para ir más allá: unión estrecha (zónula occludens), claudinas, ocludina, unión adherente, cadherinas, desmosoma, filamentos intermedios, queratinas, unión comunicante (gap), conexinas, hemidesmosoma, integrinas.
Dos preguntas. La clasificación histológica combina dos criterios: el número de capas y la forma de las células de la superficie. Una sola capa es un epitelio simple; varias capas, un epitelio estratificado. Las formas principales son planas (también llamadas escamosas), cúbicas y cilíndricas. En los epitelios estratificados, el nombre de la forma se basa en las células más superficiales, no en las profundas.
| Tipo | Dónde está | Para qué |
|---|---|---|
| Simple plano | Alvéolos, vasos sanguíneos (endotelio), revestimiento de cavidades como la del tórax (mesotelio) | Dejar pasar con facilidad y deslizar |
| Simple cúbico | Túbulos del riñón, conductos de glándulas, tiroides | Transportar y secretar |
| Simple cilíndrico | Estómago e intestino | Absorber y secretar |
| Estratificado plano no queratinizado | Boca, esófago, vagina | Resistir el roce en zonas húmedas |
| Estratificado plano queratinizado | Epidermis | Resistir el roce y frenar la pérdida de agua |
| Estratificado cúbico o cilíndrico | Poco frecuentes: conductos grandes de algunas glándulas | Reforzar los conductos |
Dos casos especiales. El epitelio pseudoestratificado parece tener varias capas, porque sus núcleos están a distintas alturas, pero todas sus células tocan la membrana basal: es en realidad una sola capa. Es el de la tráquea y los bronquios. El epitelio de transición, o urotelio, tapiza la vejiga y los uréteres: es estratificado y sus células superficiales cambian de forma cuando el órgano se llena o se vacía.
Curiosidad: el epitelio puede proceder de cualquiera de las tres capas del embrión. La epidermis viene del ectodermo; el revestimiento del intestino y de las vías respiratorias, del endodermo; y el endotelio de los vasos, del mesodermo. Lo que define a un epitelio no es su origen, sino su organización.
Términos para ir más allá: epitelio simple, epitelio estratificado, plano o escamoso, cúbico, cilíndrico o columnar, pseudoestratificado, urotelio o epitelio de transición, queratinizado, endotelio, mesotelio, capas germinales.
Microvellosidades. Son prolongaciones de la membrana sostenidas por un haz de filamentos de actina, de alrededor de una milésima de milímetro de largo. Están tan apretadas que, al microscopio, forman lo que se llama el borde en cepillo. Aumentan mucho la superficie apical y son muy importantes en la absorción y el transporte, sobre todo en el intestino y en el riñón.
Cilios móviles. Son prolongaciones más largas, de unas siete milésimas de milímetro, sostenidas por un armazón de microtúbulos: nueve parejas en círculo y dos en el centro. Unas proteínas motoras hacen que se doblen, y su batido coordinado desplaza material sobre la superficie, como ocurre en buena parte del epitelio respiratorio.
Queratinización. En la epidermis, los queratinocitos maduran a medida que suben hacia la superficie. Al final se aplanan, pierden el núcleo y se llenan de queratina. Esas células superficiales, junto con unos lípidos que rellenan los huecos entre ellas, forman una barrera frente al roce y la pérdida de agua. Se suele comparar con un muro de ladrillos, las células, unidos por argamasa, los lípidos.
No son lo mismo en pequeño y en grande. Microvellosidades y cilios no son versiones pequeña y grande de lo mismo. Tienen una estructura interna, unas proteínas y unas funciones diferentes: las microvellosidades amplían la superficie; los cilios se mueven.
Curiosidad: durante años se repitió que la superficie interior del intestino equivalía a una pista de tenis. Una medición de 2014 la dejó en unos 32 metros cuadrados en total, más o menos un estudio pequeño. Aun así, es mucho: en el intestino delgado, las vellosidades multiplican la superficie por unas 6,5 veces, y las microvellosidades, por unas 13 veces más.
Términos para ir más allá: microvellosidades, borde en cepillo, actina, cilios móviles, axonema 9+2, microtúbulos, dineína, cilio primario, estereocilios, queratinocito, corneocito, estrato córneo, queratinización.
Ruta transcelular. La sustancia atraviesa la célula: entra por una membrana, cruza el citoplasma y sale por la otra. En este camino pueden intervenir la difusión simple, canales, transportadores o transporte activo, que gasta energía. La combinación exacta cambia según el epitelio.
Ruta paracelular. La sustancia pasa entre las células. Su facilidad depende en gran parte de las uniones estrechas, que en cada epitelio están hechas de una mezcla distinta de proteínas.
Epitelios abiertos y epitelios herméticos. Algunos epitelios, como los del intestino delgado o la primera parte de los túbulos del riñón, dejan pasar bastante agua e iones entre sus células, y eso les ayuda a mover grandes volúmenes. Otros, como el de la vejiga o la epidermis, son muy herméticos, porque su trabajo es justo lo contrario: que no pase casi nada.
Curiosidad: durante mucho tiempo no se sabía cómo cruzaba el agua tan deprisa algunas membranas. La respuesta fueron unos canales de agua, las acuaporinas, cuyo descubrimiento le valió a Peter Agre el Premio Nobel de Química en 2003.
Términos para ir más allá: transporte transcelular, transporte paracelular, difusión simple, canales iónicos, transportadores, transporte activo, bomba de sodio y potasio, acuaporinas, epitelio permeable, epitelio hermético.
Quién fabrica los repuestos. La renovación epitelial depende de poblaciones de células con capacidad de dividirse, que generan descendientes capaces de madurar y hacer funciones especializadas. El patrón exacto varía mucho entre la epidermis, el intestino, las vías respiratorias y otros órganos. En el intestino, las células madre están en el fondo de unas pequeñas hendiduras, las criptas; sus descendientes suben hacia la punta de las vellosidades y allí se desprenden. En la epidermis, las células se dividen en la capa más profunda y tardan en torno a un mes en subir y desprenderse.
Cuando hay una herida. Las células epiteliales cercanas pueden desplazarse y dividirse para volver a cubrir la superficie. La reparación completa, sin embargo, también necesita al tejido conjuntivo, a los vasos, a las células del sistema inmunitario y una remodelación de la matriz que hay entre las células.
Una simplificación que evitamos. No diremos que "el epitelio se regenera siempre". Su capacidad de reparación depende del tipo de epitelio, de la profundidad de la lesión, del estado de la membrana basal, del riego y de la inflamación que haya alrededor.
Curiosidad: cada día el cuerpo sustituye unos 330.000 millones de células, casi cuatro millones por segundo. La gran mayoría son células de la sangre, y el segundo gran grupo son las del epitelio intestinal.
Términos para ir más allá: células madre, células progenitoras, proliferación, diferenciación, criptas intestinales, vellosidades, capa basal de la epidermis, reepitelización, cicatrización, recambio celular.
De dónde salen las glándulas. Las glándulas se originan a partir de epitelios que se especializan en secretar. Las exocrinas mantienen un camino hacia una superficie mediante conductos. Las endocrinas pierden esa conexión y liberan sus productos al medio interno, desde donde llegan a la circulación (vuelve al esquema 4).
Muchas formas de ser glándula. Las glándulas exocrinas pueden ser unicelulares o multicelulares y organizarse de muchas maneras. La más pequeña es una sola célula: la célula caliciforme, que fabrica moco y está repartida entre las células del intestino y de las vías respiratorias. Tampoco todas las células endocrinas forman grandes glándulas: hay células endocrinas dispersas por distintos órganos, y las del intestino son tan numerosas que, juntas, forman uno de los mayores sistemas hormonales del cuerpo.
Tres maneras de soltar el producto. La mayoría de las glándulas exocrinas lo empaquetan en pequeñas vesículas y lo sueltan sin que la célula sufra daño, como las salivales. Otras desprenden también una pequeña parte de la célula, como la glándula mamaria al liberar la grasa de la leche. Y las glándulas sebáceas de la piel van más lejos: la célula entera se rompe y se convierte en la secreción.
Cuerpo conectado. Este bloque enlaza con temas que ya conoces. El páncreas tiene una parte exocrina, que vierte su jugo digestivo al duodeno por un conducto, y una parte endocrina, los islotes, que liberan hormonas como la insulina a la sangre. Y el hígado también es una glándula: vierte la bilis al intestino por los conductos biliares.
Términos para ir más allá: glándula exocrina, glándula endocrina, conducto excretor, adenómero o acino, célula caliciforme, secreción merocrina, apocrina y holocrina, células enteroendocrinas, islotes de Langerhans, páncreas exocrino.
Si el diseño de un epitelio está ajustado a su trabajo, cualquier cambio en ese diseño se nota. Estos son los más importantes:
| Cambio | Qué significa |
|---|---|
| Pérdida de barrera | Puede facilitar la pérdida de agua, la entrada de irritantes o el paso inadecuado de sustancias |
| Daño ciliar | Reduce la capacidad de limpiar determinadas vías respiratorias |
| Alteración de las uniones | Puede cambiar la permeabilidad y la resistencia del epitelio |
| Metaplasia | Un epitelio maduro se transforma en otro tipo de epitelio, mejor adaptado a un estímulo persistente |
| Carcinoma | Nombre general de los tumores malignos que se originan en células epiteliales |
La metaplasia es una adaptación, no un cáncer. Dos ejemplos. En las personas que fuman, parte del epitelio de los bronquios, con cilios, puede sustituirse por un epitelio plano estratificado, más resistente al humo pero sin cilios, así que el moco se barre peor. En el esófago, un reflujo ácido persistente puede hacer que su epitelio plano se sustituya por otro cilíndrico, parecido al del intestino: es el llamado esófago de Barrett. La metaplasia puede ser reversible si desaparece el estímulo, pero algunos casos de metaplasia mantenida se asocian a un mayor riesgo de cambios posteriores. No es una secuencia inevitable.
Qué dice, y qué no, la palabra "carcinoma". Que un cáncer sea un carcinoma indica que se originó en células epiteliales. Es el tipo de cáncer más frecuente, algo lógico si pensamos en cuántos epitelios hay y en lo deprisa que se renuevan muchos de ellos. Si nace de un epitelio glandular se llama adenocarcinoma, y si nace de un epitelio plano, carcinoma escamoso o epidermoide. Pero la palabra no informa por sí sola de su agresividad, de su extensión ni de su pronóstico.
Términos para ir más allá: función de barrera, discinesia ciliar, permeabilidad epitelial, metaplasia escamosa, esófago de Barrett, metaplasia intestinal, displasia, carcinoma, adenocarcinoma, carcinoma escamoso o epidermoide.
| Órgano | Epitelio | Para qué |
|---|---|---|
| Piel | Estratificado plano queratinizado | Una barrera resistente |
| Pulmón | Epitelio alveolar muy fino | La difusión de los gases |
| Vías respiratorias | Epitelio ciliado | Desplazar el moco |
| Intestino | Epitelio con microvellosidades | Absorber |
| Riñón | Epitelios tubulares | Un transporte selectivo |
| Vejiga | Urotelio | Estirarse sin dejar pasar la orina |
| Vasos sanguíneos | Endotelio | Una interfaz especializada entre la sangre y los tejidos |
| Glándulas | Epitelio secretor | Fabricar y liberar productos |
El epitelio no se entiende por una forma única, sino por una regla: su arquitectura se adapta al intercambio, la protección, el movimiento o la secreción que exige cada frontera del organismo.
Cada vez que respiras, comes o te rozas con algo, hay un epitelio decidiendo qué entra, qué sale y qué se queda fuera.
Muchas enfermedades frecuentes son, en el fondo, el fallo de alguno de los trabajos que has visto en este tema: dividirse al ritmo adecuado, hacer de barrera, mantenerse unido, fabricar o transportar. Aquí van algunas, explicadas desde el epitelio. No hablamos de tratamientos.
| Enfermedad | Qué trabajo del epitelio falla | Dónde se explica |
|---|---|---|
| Carcinoma | El control de la división celular | Bloque 8 |
| Psoriasis | El ritmo de renovación de la epidermis | Bloque 6 |
| Eccema | La barrera de la piel | Bloque 4 |
| Úlcera gástrica | La barrera del estómago frente a su propio ácido | Problemas 1 y 5 de Entender |
| Pénfigo | Las uniones entre células | Bloque 2 |
| Acné | Una glándula y la salida de su conducto | Bloque 7 |
| Fibrosis quística | El transporte a través de las células | Bloque 5 |
| Enfermedad celíaca | La superficie de absorción del intestino | Bloque 4 |
Carcinoma. Como viste en el bloque 8, es el nombre de los tumores malignos que nacen de células epiteliales, y es el tipo de cáncer más frecuente. Son carcinomas casi todos los cánceres de pulmón, mama, colon y próstata, y también los cánceres de piel más comunes, el basocelular y el escamoso.
Melanoma: un vecino que no es epitelio. El melanoma también es un cáncer de piel, pero no es un carcinoma. Nace de los melanocitos, las células que fabrican el pigmento de la piel. Viven en la capa más profunda de la epidermis, entre los queratinocitos, pero no son células epiteliales: proceden de la cresta neural, el mismo origen embrionario que parte del sistema nervioso. Por eso se clasifica aparte, aunque compartan vecindario.
¿Qué más sale de la cresta neural?Tejidos · Tejido nerviosoEs una enfermedad inflamatoria crónica en la que el sistema inmunitario empuja a la epidermis a renovarse demasiado deprisa. En la piel normal, las células tardan unos trece días en atravesar la parte viva de la epidermis; en una placa de psoriasis, unos dos días. Las células se amontonan antes de madurar del todo, y la piel forma placas engrosadas, enrojecidas y con escamas. No es contagiosa, y en algunas personas afecta también a las articulaciones.
Eccema o dermatitis atópica. La barrera de la piel funciona peor, deja escapar agua y deja entrar irritantes, y la piel se inflama: aparecen sequedad, picor y enrojecimiento. Es muy frecuente en la infancia. En una parte de las personas que lo padecen hay variantes en el gen de la filagrina, una proteína necesaria para formar la capa córnea, lo que muestra que una barrera débil puede ser el punto de partida de la enfermedad.
Úlcera gástrica. El estómago fabrica un ácido capaz de digerir carne, y aun así no se digiere a sí mismo. Lo protegen una capa de moco y bicarbonato que fabrica su propio epitelio y la renovación rápida de sus células. Si esa defensa se debilita, el ácido daña la pared y abre una herida. Cuando solo afecta a la superficie se llama erosión; cuando atraviesa el epitelio y llega a capas más profundas, úlcera. Sus dos causas más frecuentes son la infección por una bacteria, Helicobacter pylori, y algunos antiinflamatorios.
Curiosidad: durante décadas se pensó que las úlceras se debían sobre todo al estrés. Los australianos Barry Marshall y Robin Warren demostraron el papel de Helicobacter pylori, y Marshall llegó a beberse un cultivo de la bacteria para probarlo: desarrolló una inflamación del estómago. Recibieron el Premio Nobel de Medicina en 2005.
Es una enfermedad autoinmune: el sistema inmunitario fabrica anticuerpos contra las desmogleínas, unas proteínas de los desmosomas, los remaches que viste en el bloque 2. Sin esos remaches, las células de la epidermis se separan entre sí y se forman ampollas frágiles que se rompen con facilidad, en la piel y a menudo también en la boca. Es poco frecuente, pero muestra muy bien para qué sirve cada unión.
Afecta a una pequeña unidad formada por el folículo del pelo y su glándula sebácea, la que viste en el bloque 7 que se rompe entera para fabricar su secreción. Se combinan cuatro cosas: la glándula produce más sebo, sobre todo por influencia hormonal en la adolescencia; la salida del folículo se tapona con células que no se desprenden bien; una bacteria habitual de la piel, Cutibacterium acnes, prolifera en ese tapón; y aparece inflamación.
Fibrosis quística: cuando falla un transportador. Es una enfermedad hereditaria en la que falla una proteína, CFTR, un canal que deja salir cloruro por la cara apical de muchos epitelios (bloque 5). Con menos sal y menos agua en la superficie, el moco se vuelve espeso y pegajoso: los cilios no consiguen barrerlo de las vías respiratorias, y tapona los conductos del páncreas. En la piel ocurre lo contrario: el sudor sale con mucha sal, y medirla es una de las pruebas para diagnosticarla.
Enfermedad celíaca: cuando se pierde superficie. En personas con predisposición genética, el gluten de algunos cereales desencadena una reacción inmunitaria en el intestino delgado que daña su epitelio. Las vellosidades se aplanan, se pierde buena parte de la superficie de absorción (recuerda los 32 metros cuadrados del bloque 4) y pueden faltar nutrientes.
Términos para ir más allá: carcinoma basocelular, carcinoma escamoso, melanocitos, cresta neural, psoriasis, dermatitis atópica, filagrina, úlcera péptica, Helicobacter pylori, pénfigo vulgar, desmogleínas, unidad pilosebácea, Cutibacterium acnes, fibrosis quística, CFTR, enfermedad celíaca, atrofia de vellosidades.
Las fuentes que respaldan este tema, agrupadas por bloque. Cuando un artículo requiere acceso de pago, lo indicamos.
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Anatomy and Physiology 2e Gratuitoen inglés
Libro de texto abierto. El capítulo 4 explica qué es un epitelio, por qué no tiene vasos, la membrana basal, las uniones celulares, la clasificación por capas y formas, el origen embrionario y los tipos de glándulas y de secreción.
Título: OpenStax Anatomy and Physiology 2e, capítulo 4.2
Organization and execution of the epithelial polarity programmeen inglés
Cómo se organiza la polaridad de las células epiteliales y por qué es clave para el transporte.
DOI: 10.1038/nrm3775
The nature and biology of basement membranes Gratuitoen inglés
De qué está hecha la membrana basal (colágeno de tipo IV, lamininas) y para qué sirve.
Título: The nature and biology of basement membranes Pozzi 2017
Tight junctions: from simple barriers to multifunctional molecular gatesen inglés
Cómo sellan las uniones estrechas y cómo regulan el paso entre células.
Título: Tight junctions from simple barriers to multifunctional molecular gates Zihni 2016
Cilia and mucociliary clearance Gratuitoen inglés
Cómo son los cilios de las vías respiratorias y cómo barren el moco.
Título: Cilia and mucociliary clearance Bustamante-Marin 2017
Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica Libro de textoen español
El número aproximado de cilios por célula y su frecuencia de batido.
Título: Guyton y Hall Tratado de fisiología médica
The skin: an indispensable barrieren inglés
Cómo la queratinización y los lípidos de la epidermis forman la barrera de la piel.
Título: The skin an indispensable barrier Proksch 2008
Surface area of the digestive tract – revisiteden inglés
La medición que dejó la superficie interior del tubo digestivo en unos 32 metros cuadrados.
DOI: 10.3109/00365521.2014.898326
The Nobel Prize in Chemistry 2003 Gratuitoen inglés
El premio a Peter Agre por el descubrimiento de los canales de agua, las acuaporinas.
Título: Nobel Prize in Chemistry 2003 Agre aquaporins
Meta-analysis of the turnover of intestinal epithelia in preclinical animal species and humansen inglés
Cuánto tardan en renovarse las células del epitelio intestinal humano: unos tres a cinco días.
DOI: 10.1124/dmd.114.058404
The distribution of cellular turnover in the human bodyen inglés
Cuántas células sustituye el cuerpo cada día y de qué tejidos son.
Título: The distribution of cellular turnover in the human body Sender Milo 2021
Autoradiographic analysis of turnover times of normal and psoriatic epidermisen inglés
La estimación clásica de cuánto tarda en renovarse la epidermis.
Título: Autoradiographic analysis of turnover times of normal and psoriatic epidermis
Enteroendocrine cells: chemosensors in the intestinal epitheliumen inglés
Las células endocrinas dispersas por el intestino y su papel hormonal.
Título: Enteroendocrine cells chemosensors in the intestinal epithelium Gribble 2016
Metaplasia: tissue injury adaptation and a precursor to the dysplasia–cancer sequenceen inglés
Qué es la metaplasia, por qué aparece y por qué no es una secuencia inevitable hacia el cáncer.
DOI: 10.1038/nrc.2017.68
What Is Cancer? Gratuitoen inglés
Los tipos de cáncer según su origen; los carcinomas, de origen epitelial, son los más frecuentes.
Título: National Cancer Institute What Is Cancer
StatPearls: Psoriasis · Atopic Dermatitis · Acne Vulgaris · Peptic Ulcer Disease · Pemphigus Vulgaris · Cystic Fibrosis · Celiac Disease · Melanoma Gratuitoen inglés
Fichas de referencia de cada enfermedad: qué la causa y qué parte del epitelio se altera.
Título: StatPearls + nombre de la enfermedad
Common loss-of-function variants of the epidermal barrier protein filaggrin are a major predisposing factor for atopic dermatitisen inglés
El estudio que relacionó la filagrina, una proteína de la barrera de la piel, con el eccema.
PubMed: 16550169
The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2005 Gratuitoen inglés
El premio a Barry Marshall y Robin Warren por descubrir el papel de Helicobacter pylori en la gastritis y la úlcera.
Título: Nobel Prize in Physiology or Medicine 2005 Marshall Warren
La renovación acelerada de la epidermis en la psoriasis (unos dos días frente a unos trece) procede del estudio de Weinstein y Van Scott (1965), ya citado en el bloque 6.
Anatomy and Physiology 2e (OpenStax, capítulo 4) · Cilia and mucociliary clearance (Bustamante-Marin y Ostrowski, 2017) · The nature and biology of basement membranes (Pozzi y cols., 2017). Las tres, gratuitas y en inglés; sus fichas están arriba.